AFAL Asociación Nacional del Alzheimer

Por: María Jesús Morala

Martes, 2 de Febrero de 2010

Buscarse la vida

Esta semana pasada he estado en Egipto (República de Misr lo llaman ahora). Es un país lleno de niños y jóvenes pero, naturalmente, también tiene sus viejitos, que son atendidos en su casa de siempre por su esposa, su hija o su nuera. Suerte que tienen.

La circulación en El Cairo es increiblemente caótica. Atravesar las calles sorteando los vehículos como si uno estuviese toreando miuras vociferantes, es algo aterrador. He visto turistas que se acercaban al bordillo, que se aventuraban a bajar de él y balanceaban su cuerpo con expresión angustiada, en un intento de atreverse a cruzar y que volvían desolados a su hotel sin haber conseguido librarse del miedo a morir sobre el asfalto.

Pregunté por allí qué hacían cuando el que iba a cruzar era un anciano o un impedido. Me respondieron sin dudarlo: se busca la vida

Nuestros mayores no tienen que verse obligados a estos alardes de valor para moverse por la ciudad pero pensé que también se les fuerza a buscarse la vida de otras muchas formas; muchas veces en la más triste soledad, algo que no conocen los mayores egipcios.

Atravesar el Rubicón de la vejez no es fácil para nadie.

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