AFAL Asociación Nacional del Alzheimer

Por: María Jesús Morala

Miércoles, 10 de Marzo de 2010

El apagón digital

Para los mayores, la televisión es especialmente importante. Hay muchísimas personas de edad que se encuentran aisladas en su casa, incluso que no pueden salir de ella, prácticamente, porque no tienen ascensor y su escalera se ha convertido en un elemento disuasorio de primera magnitud. Para ellos, la televisión es el único contacto con el mundo, la única fuente de conocimiento de lo que ocurre en su ciudad, en su país y en su planeta. A ellos, eso que llaman el apagón digital les angustia porque no alcanzan a comprender ni a qué se debe, ni cómo se resuelve el problema de llegar a no poder ver las emisiones.

Me decía hoy una señora que llamaba por teléfono, que un operario al que recurrió le pide 60 euros por colocarle un sintonizador que le han regalado en Caja Madrid. De esto deduzco que han aparecido algunos desalmados que están abusando de nuestros ancianos que no cuentan con un familiar que les haga el sencillo favor de conectarles el TDT.

Los mayores que tienen estas dificultades suelen coincidir con aquéllos que son usuarios de teleasistencia, que, al menos en el municipio de Madrid, el ayuntamiento les presta gratuitamente. ¿No sería posible que se les ayudara también en este trance de forma gratuita? Tal vez se podría utilizar la red de voluntarios de la Comunidad de Madrid para este menester. 

Los ancianos solos están recurriendo a conocidos y vecinos para no quedar aún más aislados. Que el apagón analógico no represente también un apagón de solidaridad.  

 

Martes, 23 de Febrero de 2010

Que viene el lobo...

No acabamos de salir de esta especie de sobrevaloración, exageración o timo acerca de la vacuna para la gripe H5N1 -en el que todos nos hemos visto envueltos, desde la OMS hasta los crédulos ciudadanos, pasando por el Ministerio de Sanidad y Política Social- cuando ya nos vuelven a amenazar con que se avecinan nuevos peligros en forma de interacciones entre los virus de las gripes H5N1 y H1N1, que nos traerán una nueva pandemia.

La cuestión es si, realmente, hasta ahora se ha llegado a formar una pandemia. Lo que sí se formó fue un pandemonium, con sustos y alarmas, que hicieron que mucha gente corriera a vacuarse cuando, obviamente, no era necesario.  La ministra tomó la decisión -a mi juicio impecable, a la vista de la información de que disponía- de reservar para los españoles 37 millones de dosis de las que, al final , se han comprado 13 millones, que nos han costado 90 millones de euros.

¿Qué se hará con las vacunas que sobren, una vez desaparecido totalmente el peligro? Pues la propia ministra declaró en el Desayuno de Europa Press del pasado día 16, que se donarían a países sudamericanos, algunos de los cuales han optado por la vacunación masiva de sus ciudadanos.

En este estado de la cuestión, habrá que esperar a ver cómo se gestiona esta nueva alerta. Lo malo de exagerar las cosas es que, cuando realmente sea necesario, nadie va a creerse que el lobo esté ni cerca siquiera. 

Lunes, 15 de Febrero de 2010

¿Quién eres tú, querido amigo?

Ayer, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España concedió  el Goya de Honor al cineasta Antonio Mercero, que, dos años después del estreno de su película Y tú, ¿quién eres?, padece él mismo esta enfermedad. 

Broma del destino o preclara intuición, Mercero se ha visto personalmente enfrentado a sus peores fantasmas, que él conoció a raiz de la demencia de un amigo.

La entrega del Goya se realizó en su casa, dando lugar a una escena conmovedora que puso de manifiesto su deterioro pero también el amor de que le rodea su familia.

Repasando sus entrevistas con motivo de Y tú, ¿quién eres?, impresiona la fragilidad del ser humano, siempre a merced del azar. El temor de Mercero se le hizo realidad en las manos sin poderlo evitar, del mismo modo que muchos de nosotros llegaremos a padecer esta cruel enfermedad aborrecida. 

Enhorabuena por tan merecido premio a este cineasta tan querido, que tantos buenos ratos nos ha dado. Nuestra solidaridad con su familia y nuestra admiración para su abnegada labor.

 

Jueves, 4 de Febrero de 2010

Paciencia. ¿Dónde se compra eso?

Es ya del dominio público que, dado que no se conocen las causas del alzhéimer y que, por tanto, los tratamientos actuales son de muy pobre efecto, al enfermo sólo le queda aspirar a recibir de sus cuidadores familiares dos píldoras mágicas: paciencia y cariño. Y eso es lo que transmitimos desde la asociación AFALcontigo a los buenos cuidadores que llaman a nuestra puerta.

Pero me decía hoy un marido cuidador que todo eso está muy bien pero ¿dónde se compra la paciencia?, porque él iría a comprarla corriendo. Una cosa es predicar y otra vivir el día a día y el minuto a minuto con un enfermo con alteraciones de conducta que grita por la noche, que dice querer irse a su casa (la de su infancia) con su madre, que trata de salir a la calle en pijama, que no distingue entre noche y día, que acusa a su familiar de que le roba, etc., etc. En estas ocasiones, mostrarse paciente tiene un gran mérito.

Muchas veces el cuidador está solo con el enfermo todo el día, sobre todo cuando ambos son mayores. Con qué alegría y alivio recibe entonces la visita de cualquier familiar o amigo. No seamos tacaños en solidaridad, colaboremos en la medida de nuestras posiblidades con estas personas, tan aisladas muchas veces. Aunque sólo sea por eso del hoy por ti, mañana por mí. Es una enfermedad de la que nadie estamos libres. 

Martes, 2 de Febrero de 2010

Buscarse la vida

Esta semana pasada he estado en Egipto (República de Misr lo llaman ahora). Es un país lleno de niños y jóvenes pero, naturalmente, también tiene sus viejitos, que son atendidos en su casa de siempre por su esposa, su hija o su nuera. Suerte que tienen.

La circulación en El Cairo es increiblemente caótica. Atravesar las calles sorteando los vehículos como si uno estuviese toreando miuras vociferantes, es algo aterrador. He visto turistas que se acercaban al bordillo, que se aventuraban a bajar de él y balanceaban su cuerpo con expresión angustiada, en un intento de atreverse a cruzar y que volvían desolados a su hotel sin haber conseguido librarse del miedo a morir sobre el asfalto.

Pregunté por allí qué hacían cuando el que iba a cruzar era un anciano o un impedido. Me respondieron sin dudarlo: se busca la vida

Nuestros mayores no tienen que verse obligados a estos alardes de valor para moverse por la ciudad pero pensé que también se les fuerza a buscarse la vida de otras muchas formas; muchas veces en la más triste soledad, algo que no conocen los mayores egipcios.

Atravesar el Rubicón de la vejez no es fácil para nadie.

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